Niños soldados: aprender de KONY2012?

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La cuestión de los niños soldados está de vuelta en la agenda mundial, gracias a dos acontecimientos recientes de importancia. En marzo, Thomas Lubanga, fue la primera persona en ser condenada por el Tribunal Penal Internacional. Fue declarado culpable del reclutamiento forzado de niños soldados para su Unión de Patriotas Congoleños, conocido como “el ejército de los niños”. El segundo, más visible, fue el masivo crecimiento de la popularidad de la película “KONY2012”. Su objetivo es dar a conocer las actividades de Joseph Kony, el caudillo militar de Uganda que lidera el Ejército de Resistencia del Señor, haciendo un llamado al Ejército de EE.UU. a que intervenga y lo lleve ante la justicia. Kony y el LRA son conocidos por su brutalidad y por el uso de niños soldados. La iniciativa de Invisible Childrens se hizo viral y se convirtió en un fenómeno de Internet. Acumuló más de 30 millones de visitas en 48 horas, a una tasa de hasta 1 millón por hora, sobre todo en América del Norte, Europa, Asia y América Latina.

Ha sido difícil pasarlo por alto. En marzo, # STOPKONY fue el hashtag número uno en todo el mundo. Tal vez tú fuiste, como yo, uno de los más de 112 millones de espectadores que acudieron a YouTube o Vimeo para ver la película de 29 minutos. ¿La has visto en Facebook? ¿Sigues en Twitter a Rihanna (14,9 millones de fans), o a Justin Bieber (18,4 millones), y recibes sus tweets # STOPKONY o #KONY2012 ? O a Jay-Z, Bill Gates, Bono, JK Rowling, Oprah o Angelina Jolie? Tal vez compraste un "kit de acción", llevabas un brazalete, pegaste un afiche o te registraste para dar US$3 a la semana. El mensaje es simple y la transacción de dinero es fácil. Donaste: “hiciste la diferencia”: puedes dejar de pensar. De hecho, se nos anima activamente a dejar de lado nuestra capacidad de pensamiento crítico. La voz en off nos dice que “no estamos estudiando la historia, le estamos dando forma”.

El flujo de atención y de energía mostrados por los jóvenes surge de una sincera motivación de actuar contra la injusticia en el mundo. Esto demuestra que no somos tan egoístas y apáticos como se nos dice constantemente. Pero la campaña KONY2012 es en realidad peligrosa. La idea de que movimientos masivos en las redes sociales se pueden usar para influenciar a la opinión pública a pedir una intervención militar extranjera es aterradora.

Proyecciones programadas de la película en el norte de Uganda debieron ser abandonadas cuando espectadores enojados comenzaron a gritar y tirar piedras a la pantalla. Los errores de hecho, el belicismo y la manifiesta indiferencia hacia el verdadero trauma y el sufrimiento de las víctimas del LRA. El asombroso narcisismo y la comercialización. Gráficos pulidos, fragmentos de sonido simplistas y a menudo infantiles, y la historia contada desde de un solo lado. Y la interpretación de los “africanos” como niños indefensos que necesitan ser rescatados por occidentales jóvenes e idealistas.

Según las estadísticas de YouTube, la película KONY2012 fue más popular entre niñas y niños de 13 a 17 años de edad y hombres jóvenes de entre 18 a 24 años. Los niños y los jóvenes también fueron la fuerza impulsora detrás de la viralización de la película. Los adultos jóvenes de entre 18 a 30 años eran dos veces más propensos a ver la película que los adultos mayores a esa edad.
Si bien muchos han cuestionado el paradigma simplista de KONY2012, su éxito en la sensibilización de la “normalmente apática” juventud occidental ha sido casi universalmente alabado. Sin embargo, la película presenta a la intervención militar de EE.UU. como la única solución. KONY2012 está tratando de reclutar a niños y jóvenes para su campaña beligerante, tratando de persuadir a los niños de 13-17 años de que la fuerza militar es la respuesta y que la violencia de EE.UU. sanará al mundo. Esto es moralmente repugnante. La población civil de Uganda tendrá que pagar un precio muy alto para que algunos occidentales ingenuos puedan sentirse bien consigo mismos.

Entonces viene la pregunta: “¿Qué podemos hacer?” Conmovidos por el sufrimiento en el mundo, muchos jóvenes se sienten llamados a actuar. En primer lugar, podemos educarnos a nosotros mismos. Podemos estudiar los derechos del niño. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño es el tratado más ampliamente ratificado de los derechos humanos en el mundo. Todo el mundo está incluido, a excepción de los EE.UU. y Somalia (y Somalia tiene planes de ratificarlo). Obliga a todos los Estados parte a garantizar que las personas menores de 15 años no se conviertan en soldados (Art. 38). Un Protocolo Facultativo se extiende su alcance, al especificar que ninguna persona menor de 18 años puede ser reclutado obligatoriamente y que ningún menor de 18 años puede participar directamente en hostilidades. La Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño es más fuerte: nadie menor de 18 años puede ser reclutado por el Estado, bajo ninguna circunstancia. En el marco del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, el uso de niños soldados menores de 15 años es un "crimen de guerra". Así es como Lubanga fue condenado.

Por lo tanto, el derecho internacional es una herramienta con la que podemos trabajar. También tenemos que entender los contextos sociales, políticos, históricos y culturales de los temas en cuestión. Algunos niños soldados en el mundo son obligados, pero muchos van como voluntarios a luchar. ¿Por qué sucede esto? ¿Y qué pasa con los niños soldados en nuestros propios países?
En cuanto a la acción directa, en lugar de preguntar cómo pueden intervenir los gobiernos occidentales para resolver los conflictos de África, podríamos preguntarnos cómo nuestros propios gobiernos están provocando y prolongando aquellos conflictos. ¿Desafiamos a la militarización de África en nombre de la “Guerra Global contra el Terror” y los esfuerzos por controlar los recursos petroleros? Como consumidores, ¿no tomamos decisiones que contribuyen a la escasez de agua y otros recursos naturales, lo cual potencialmente (pero no necesariamente) podría alimentar conflictos bélicos?

La reacción a KONY2012 muestra al mundo lo mucho que se preocupan los niños y los jóvenes. Cuando nuestra energía y nuestro compromiso se combinan con nuestra capacidad de pensar por nosotros mismos y examinar críticamente lo que nos dicen, podemos ser un poderoso movimiento por la paz.

Helen Kearney

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